© McDyver - La Presencia
Publicado por Mar el Julio 29 2008 11:00:27
5-LA PRESENCIA

Nada más entrar al desván noté la presencia.

Bueno, seguro que me recuerdan.Me llamo McSky y tengo un loro, una tienda y una buhardilla en el edificio Arcoiris. Soy un sujeto claro y transparente, aunque ni mi nombre real es McSky ni mi loro es exactamente un loro.

En cuanto a la buhardilla....

En cuanto a la buhardilla debo decir que tiempos atrás, en coincidencia con mi bonanza económica, adquirí en el Edificio Arcoiris un doble ático, y que a ese lujoso lugar le llamo buhardilla por aquello de mi natural bohemio.En realidad es una vivienda que tira de espaldas y por eso tengo instalada en torno a él una elevada barandilla dorada, no me vaya a caer de verdad y la jodamos. Yo y quien en ese momento atine a pasar por mi vertical.

Bueno, pues a una parte de ese ático al que llamo Buhardilla decidí bautizarla con el nombre de desván. Tengo allí algunos muebles viejos, manuscritos que no me atrevo a quemar, regalos que nunca me gustaron ni necesité...recuerdos de pasadas aventuras, cuadros que no me atrevo a colgar, reminiscencias de mis tres malhadados matrimonios...

Y sobre todo polvo.Mucho polvo.

Será por eso por lo que últimamente entro mucho en el desván, puede que sea la llamada del polvo, la magnética atracción de la nada. Polvo somos y en polvo nos hemos de convertir. Va bien mirar de vez en cuando lo que llegaremos a ser, parece una excelente cura contra la vanidad.

Será por eso por lo que algunas tardes agarro mi emparedado de salmón y queso, la botella de champán francés y un loro tan viejo que ya de viejo ni siquiera loro es y entro en mi "desván" a comerme el bocata, rodeado por los restos de mi propio naufragio, de todas esas viejas cosas que tantos y tantos recuerdos traen a mi memoria. He convertido esto en una costumbre desde que, tras el incidente con Corny y su mujer, decidí dejarme ver poco en la calle durante alguna temporada.Para mí viene a ser como una rutina terapéutica.

Sólo que aquella vez noté algo no rutinario. Había algo en el aire pasando y saltando a la comba por encima de lo habitual.

Había una presencia.

Nada más entrar al desván noté la presencia.

Se lo dije a Korreone

-Korreone...¿notas algo?

Korreone me hizo un gesto despectivo con la pata derecha. Es un loro bastante patético y solo lo mantengo por caridad y prevención digestiva.

No. No es cierto.

Si le tengo es porque le quiero. Y le aprecio. Es como uno de esos viejos gruñones que al final se te hacen imprescindibles. Porque yo sé que es sabio y me fío de sus impresiones.

Por lo tanto, si el decía que no, tal vez yo me estuviera equivocando con lo de la presencia.Afiné un poco más mi fino sexto sentido, me aislé de los ruidos de la ciudad y hasta de los de mi metabolismo ( aquel estómago acumulando ácidos y aquellas tripas tocando el violón de la gusa) y de esa guisa volví a tantear de nuevo mi entorno.

No cabía ninguna duda. Con más fuerza aún descubrí que estaba cerca de una presencia.

El loro, mientras tanto, voló de mi hombro hasta un rincón, con esa elegante parsimonia del que ya no está para muchos vuelos. Y yo, cerrando la puerta (temeridad que me sorprendió temblorosamente) pegué mi espalda a la madera y estornudé.

Tengo una teoría.

Si, señores míos. En este mundo todos tenemos algo. Hay quien tiene una cuñada. Pues yo tengo una teoría: Creo que los estornudos ahuyentan a los fantasmas. Puede que tenga que ver con la imposiblidad material de decir "¡Jesus!" cuando uno arrastra cadenas del infierno. O tal vez no. Pero el que suscribe tiene comprobado por una serie de experiencias que ahora no vienen al caso que es cierto. Y lo puedo asegurar con toda la fiabilidad que mis palabras les merezcan. Considero oportuno avisarles de que cada noche que entro en un cementerio (y suelo entrar) lo hago estornudando. Y ningun muerto hasta el momento presente me ha salido en cuerpo idem a protestar. Hasta el momento presente, dije.

En realidad la presencia no olía a muerto sino más bien a dolor y desesperanza.Olía a grito.¿Se puede oler a grito? Pues sí, ya que tenemos helados con sabor a boquerón en vinagre.

A vinagre, azufre y un poco de incienso olía la "Cosa". Dado que los gases que, a veces, con o sin aparato pirotecnico, culminan mi metabolismo huelen también a eso, por un breve momento dudé de mi y de mi contención. Falsas eran las tornas. El menda será como sea, pero jamás suelta un cuesco en presencia de desconocidos. Y una presencia es, en principio, algo desconocido. Les diré que ni siquiera abro escotillas cuando mi loro está cerca, y Korreone, mi ave, de compañía es todavía a pesar de los años un perfecto desconocido para mi.No, no me iba a soltar en presencia de "La Presencia",. haría frente a aquel clamor desesperado, fuera lo que fuera, con todas mis fuerzas y entereza.

Mis sentidos percibían como una sensación de imparable angustia, de desvalimiento, de caida por insondable acantilado...¡cómo un grito, coño, lo estoy diciendo!

Entrecerré los ojos para ver mejor.



Tengo otra teoría.

Lo que oyen, amigos.Pueblos hay enteros que no consiguen una idea brillante y aquí me presento yo, un sujeto sencillo y normal, con, de momento, dos teorías. Suerte la suya, compadre:esta vez le va a cundir el dinero empleado en la librería.

Mi teoría es que a las presencias se las ve mejor con los ojos cerrados. Yo soy muy bueno detectando presencias. No es la primera ni será la última vez que me cambio de domicilio dias antes de la visita de un inspector de hacienda. Afortunadamente ahora estoy a bien con el fisco, pero he querido poner ese ejemplo, para ilustrar mi cualidad de ver y hasta de prever las presencias con los ojos cerrados.

Es lógico que seres de la oscuridad aparezcan ante ojos cerrados. ¿Qué es lo que yo esperaba ver? Pues como llevan comprobando, no soy nada creativo, y el olor a grito me recordaba el cuadro famoso del mismo título, de un tal Edward no se que, esa cara deformada, ese rostro cadavérico y oblongo que todos ustedes han visto alguna vez.

Pues nada de eso. La cara que vi cuando las partículas de polvo se condensaron en forma cuasi milafgrosa era...

Mi cara.

No soy un Adonis, pero tampoco el rostro de "El Grito". Me dije para mí mismo

-Un día tengo que quitar ese viejo espejo de ahí

Y lo hice. Al moverlo, una mecedora se empezó a mecer, haciendo honor a su nombre.Es lo que tienen las mecedoras, que se mecen. No le pidais a ninguna de ellas cálculo logaritmico avanzado. Me senté sobre ella y me mecí también. Me mezco, te meces, me meces...¿Qué memeces eran aquellas de los espíritus y la paranoia parapsiquica? Nada de eso existe.

-¡No hay nada de eso-grité

Korreone dio un brinco, sobresaltado. Se había quedado dormido, acurrucado junto al povoriento buho tuerto de madera. Le gusta mucho el búho. Mi loro es un romántico. O tal vez algo peor.

Más tranquilo ya, di un par de bocados al emparedado y levanté la botella para echarme al coleto una generosa ración de champán. Y entonces vi la cara.

Era mi cara.

-Tengo que quitar ese otro espejo de...-dije maquinalmente

Pero no había tal espejo. Empecé a temblar porque yo sabía que allí no había tal espejo.

¿De que se trataba entonces?

¿Un clon?

Yo, como toda persona previsora, tengo hechos dos o tres clones dispuestos a sustituirme en caso de enfermedad grave o desamor irreparable; pero no recordaba haber guardado ninguno en el desván

¿Entonces? ¿Algún hermano gemelo?

Yo, como toda persona afortunada, tengo un dos o tres hermanos gemelos para que se vayan avergonzando de mí en caso de disfortuna o malaventura; pero, que yo supiera ninguno vivía en mi desván.

Los clones los tenía en el Banco de Clones de París ( de allí vienen los niños, para allá los clones van) y lo último que supe de mis hermanos gemelos es que andan de viaje turístico por Laponia. De manera que aquello que había frente a mi...

-Voy a ser yo -dije

Y la Presencia me contestó



-¡No!¡Voy a ser yo!¡Yo que soy tú!¡Y tú que eres yo! Soy tu alma. McSky O sea, que ciertas son las tornas.Tengo un alma. La reacción de sorpresa hizo correr gotas de sudor por mi desentrenado cuerpo. Me encontraba agotadísimo y esto es por el poco ejercicio físico que hago, lo cual nos devuelve al tema de mi invencible y soberana pereza. Reina sobre mí en tal forma que, aunque valoro la necesidad del deporte, lo que más me gustaría es ser uno de aquellos aristócratas que decían: " Bautista, haga cuarenta flexiones, que me encuentro como fofo ". Una vez intenté algo parecido con Korreone, que es como mi mayordomo, y lo mas parecido al ejercicio físico que conseguí de él es un corte de mangas con el ala izquierda.

Resumiendo, que tengo el cuerpo hecho un asco.Pero, anda que el alma... Mientras mi mente iba descolgándose de rama en rama, mi alma completaba su materialización ante mi. Y les puedo asegurar que en mi vida he visto cosa más desagradablemente andrajosa.

-¿Tú eres mi alma?¡Qué cosa más horrible!¡Vaya una mierda de alma!

-¡La que te has conseguido, fantoche!

No me gusta que me llamen fantoche cuando estoy comiendo. Pero a mi alma se lo permití, porque uno al alma le ha de dar ciertas libertades. Se lo permití, pero se lo avisé

-Vale. Tú llámame fantoche si quieres, puesto que al parecer me consideras el culpable de tu desgracia. Pero más valdría que te sentaras y habláramos de hombre a ...hombre, o lo que sea que seas.

Busqué una desalentada mecedora compañera de la mía y la situé frente a mi

-Anda, sientate-le dije a mi alma

-De acuerdo. Pero no me quedaré mucho

Se dejó caer, levantando un polvo desesperanzado. La mecedora apenas se movió. Es una cualidad de las almas, poco desarrolada en teología: Apenas mueven las mecedoras.

Yo estaba asustadísimo, pero decidí utilizar la ironía que es arma útil en cualquier situación

-Hay que ver como te has puesto en treinta años de nada que llevo sin atenderte.

-Tú riéte, bufón de mierda. Encima búrlate, payaso

Ya lo he dicho, era un puro andrajo, tenía un montón de agujeros. Soy el tipo con el alma Gruyere.

Crucé las piernas y me mecí un poco.

-Luegoo...hay algo más allá

-Ya lo verás...yaa lo verás- dijo con mucho retintín sardónico-Más allá está todo. Lo de aquí es mentira.

(Le agradecí esta segunda frase por lo que tocaba a mi hipoteca.)

-Un simple paseo irreal al final del cual cada uno comparece ente el Supremo vestido únicamente con su alma.

-Pues yo no voy a ir de Armani precisamente...

-Ni de Valentino. Tu vas a ir de lo que eres:Una puta mierda

-Como resentida te noto, alma mía

-¿Qué quieres? ¿Qué te bese los pies?

-Tal vez más tarde

-Te crees muy fuerte con esa máscara de cinismo.Pero pronto se te va a acabar el chollo.

-¿Voy a morir?

Hice la pregunta con una cierta angustia, porque morir es lo que siempre que veo fantasmas pienso que me va a pasar.

-No.Peor

-¿Peor?



-Mucho peor.

-¿?

-Se te va a retirar el alma. Mac. De ahora en adelante vas a vivir sin alma

-Bien.Ya había pensado dedicarme a la política

Pero, con todos mis chistes no las tenía todas consigo. Sobre todo cuando desplegó ante mí aquel viejo pergamino.

Ahora podréis creerme o no, pero se trataba de un finiquito con todas las de la ley. Firmado por Dios, con la huella de su acusador dedo.

-Por tu culpa mamón, me voy al paro.

No sé si si alguno de ustedes tiene un alma tan mal hablada. Les aseguro que llega a quemar

-¿Tú al paro y yo...al Infierno?

-Pues claro.No al clásico de la caldera y la hoguera y el crujir de dientes.

Eso es una metáfora, Mac. Tu tendrás el infierno que te mereces, el peor infierno que hay. El infierno de vivir sin alma.

-¡Dios Mío!

-Sí. Ahora vienen los "diosmíos".¡Menudo soplapollas!

-Yo viviré sin alma.¿Y tú que harás?

-De momento seis reencarnaciones al paro. Luego volveré para allá arriba a ver si tienen para mi algún trabajo menor, contrato basura,...¡Por tu culpa, capullo!

-¿Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa?

-Sí

-¡Qué facíl es echarle la culpa al otro! ¿Qué hiciste tú mientras tanto?

¿Por qué no me cambiaste a mejor?

-Me esforcé lo que pude en ello. Te aseguro que me esforcé con toda mi...

-¿Alma?

-Eso. Con toda tu alma. Pero me fue imposible. Y ya no hay vuelta atrás.

-¿No?

-¿Aunque prometa rezar mucho y dar limosnas y hasta marcar la X al otro lado de donde hasta ahora la marco en el IRPF?

-Iluso

Les puedo jurar que mi alma cruzó las descaradas piernas tal y como Sharon Stone en aquella peli.Luego se balanceó

-Tu ya eres carne de cañón. No tenía ni que haber venido a verte, porque no te lo mereces. Pero algo tienes, es verdad, que hace que a pesar de lo cabrón que eres se te acabe cogiendo cariño.

-Será mi alma- dije con la mejor de mis sonrisas

-Ya no será - puntualizó con la peor de sus muecas

-¿Qué quieres decir? ¿Qué perderé mi encanto?

No me contestó. Se fue sin decir nada más. Desapareció con un viento de cola que levantó más y más polvo descorazonado. Incluso al mismo Korreone se le movieron algunas plumas del pecho.

Durante diez o doce minutos aquella mecedora continuó oscilando, tiempo durante el cual yo lloré amargamente. Es más cuando yo dejaba de llorar la mecedora paraba y cuando reemprendía los sollozos, ella se volvía a balancear. No sé explicar por qué, pero aquello depositó en mi corazón una última semilla de esperanza.

Aún permanece en él. El vaivén de la mecedora me suena como si alguien, ese Alguien al que ninguneamos citando con minúscula, todavía se estuviera pensando lo mío. De acuerdo, soy el hombre que vive sin alma, pero cuando nadie me ve acudo a mi desván a llorar y Dios se mece contemplándome pensativo.

En una de estas ocasiones , no sé por qué, me dieron los nervios y me dió la risa; sin embargo la mecedora se balanceó entonces aún con más fuerza. El asunto me preocupó hasta que descubrí que era el cabrón de Korreone que se había instalado en ella. para gastarme una broma.

Yo creo que el jodido loro sabe de lo que va.

Yo no sé si tienen los loros alma. Lo que este no tiene es vergüenza.

Hoy , ya pasados algunos meses de aquello, algunas veces miro fijamente a los ojos de mi loro, y dudo. Tal vez sea posible que aquel contrato basura del que mi desvencijada alma me habló no sea ni más ni menos que Korreone. Se me hiela la sangre en las venas al pensar que mis rezos y mis llantos fueron atendidos solo parcialmente y que mi andrajosa alma puede estar ahí metida dentro de mi viejo loro, haciendo méritos.

Cada vez estoy más seguro de eso. Creo que mi alma está en mi loro.Así que nadie me vuelva a llamar desalmado. Tengo un alma, aunque no siempre la lleve encima, porque unas veces está en su jaula, otras sobre mi hombro (¡Sobre el hombrooo...¡almas! ) y las más de ellas insinuándose a la cotorra de la vecina.

Creánlo, señores. Aún no soy un don nadie.

Porque tengo un alma.

Y un loro.

Y una tienda

Y una"buhardilla" en el Edificio Arcoiris, en donde , insisto, también

ustedes tienen algo:

Su casa.

©2002McDyver