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Vecind(i)ario, segunda etapa | Humanidades | es.humhum.latura
Publica© Pas - Cuento de Navidad 1.998
Mar
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Localización: Madrid
Registro: 02.07.08
Publicado el 14-07-2014 15:39
es.humanidades.literatura ›
Cuento de navidad.
20 entradas de 17 autores
Pas
20/12/98


El nivel de las aguas sigue subiendo. Lo que antes era tierra y patio, hoy es
mar y barco. En este mar proceloso formado por el deshielo de nuestras
soledades soñamos encontrar tesoros perdidos, metánforas (metáforas de
metáforas), piedras filosofales que transmuten nuestro pensamiento en metales
preciosos...

Buceando en este mar he encontrado este pequeño cuento de navidad, una historia
que espero que os guste.

Un gran abrazo a todos y mis mejores deseos estas navidades.
Pas.

P.D. Ube, si te vale este cuento, cójelo.
==================================


Nieva. Los tejados de la ciudad comienzan a blanquear. Un gorrión vuela
aterido atravesando el cielo. De repente divisa algo en el fondo de un patio de
luces y desciende esquivando los tendederos hasta posarse en el alféizar de una
ventana. En el suelo, una muñeca rota y sucia yace mirando al cielo con la
sonrisa descosida, por la que se le sale parte del relleno. A un paso de la
muñeca, la nieve va tapando un trozo de pinza azul. El gorrión picotea unas
migas de pan y observa la casa a través de la ventana. Anochece.


La sala se encuentra apenas iluminada por una bombilla de 40 watios. Hay
una televisíon en blanco y negro en un viejo aparador de formica que cubre la
pared del fondo. A la izquierda se divisa un viejo tresillo estampado en azul y
rojo con los colores ya apagados. En el centro, sentada frente a una mesa
camilla y con las manos apoyadas en las sienes, una mujer solloza.


¿Dónde andas, querida hija? Vuelve a casa, por favor. Hoy es nochebuena
y el frío y la soledad me van a matar si no tengo tu cariño, angel mío. ¿Has ido
a buscar a papá, verdad? El bueno de papá siempre trabajando... también hoy le
ha tocado, como siempre. Ese señor Tallos no tiene compasión, le hace trabajar
como un animal, siempre pasando frío en la gasolinera. Se aprovecha de que somos
pobres y casi ni tenemos dónde caernos muertos. ¡Ojalá vuelvas pronto y te
traigas aquí a papá, como me dijiste, cariño!


Suenan unos golpes en la puerta. El timbre está estropeado. La mujer
corre a abrir la puerta esperanzada. Una visible desilusión se refleja en su
cara. Es Jacinta, la vecina del tercero.

- ¡Feliz navidad, María! ¿Te encuentras bien?

La mujer esboza una sonrisa lastimera. De pronto es consciente de que
tiene los ojos llorosos y el pelo revuelto.


- ¡Feliz navidad, Jacinta! Estoy bien...
- Mira... -dice Jacinta- Es que he pensado que me gustaría que pasaras
esta nochebuena con nosotros. No es bueno que estés aquí, tan sola en
una noche como ésta...
- ¿Pero no sabes la buena noticia?- María sonríe feliz- Espero a alguien

a cenar, va a venir mi familia.
- ¿Seguro? Me alegro mucho, María. De todas formas, si quereis pasaros
por casa, ya sabes, donde caben doce, caben quince...
- Eres un encanto, Jacinta. Si, quizá pasemos después de cenar... ya
veremos. ¡Pero qué hora es ya! -dice María de pronto mirando su reloj
-Perdona, pero tengo que ponerme a hacer la cena ahora mismo.
- Buenas noches, María...¡ Y no te olvides de pasar!
- Buenas noches. Y gracias por la invitación.

María cierra la puerta y vuelve a la sala. Se sienta de nuevo al calor
del brasero, arrebujándose en las faldas de la mesa camilla.


"¡Qué tarde es! Tengo que ponerme a hacer la cena. A ver si llegan pronto...
¡Pero que perezosa estoy! Y con este frío... ¿Habré cogido la gripe? Seguro que
sí, me siento tan débil.."

Suenan unos golpes en la puerta.

-¿Han llamado?

Vuelven a sonar los golpes más fuertes.

- Ya voy, ya voy... ¡Qué torpe estoy!
- ¡Mamá!¡Mamá! ¡Ábrenos, he traído a papá!
- ¡Sois vosotros por fín!¡Qué felicidad!

María abre la puerta. Una niña con el pelo largo y negro y los ojos
brillantes se abalanza a su cuello. María, feliz, la estrecha en sus brazos. Un
hombre joven de ojos grisverdosos y con algunas canas en las sienes sonríe y se
abraza a María y a la pequeña.


- ¿Ves mamá? Te dije que te lo traería.
- ¡Luis! ¡Dios mío! ¡Y yo sin tener la cena!
- ¡Mis dos niñas queridas! No te preocupes, mujer, mejor que mejor
porque tengo una sorpresa para tí...
- ¿Una sorpresa?
- Si, hoy no cenamos en casa, estamos invitados a una fiesta.
- ¡¡Una fiesta!! - Pero si estoy hecha un adefesio... ¡Mira que pinta
tengo!
- ¿Y para quíen crees que traigo este vestido y estos zapatos?
- ¡¡Luis!! ¡¡Es precioso!! ¿De dónde lo has sacado? Si no tenemos
dinero...
- Tu no te preocupes de nada, querida... ¡Estás guapísima!
- Si mamá, vas a ser la mujer más guapa de la fiesta.
- ¡Tontos! Mira que sois aduladores, de tal palo tal astilla... ¡Venga!
- Vamos a esa fiesta... Hoy soy la mujer más feliz del mundo.


----------------------


- ¿Es usted Jacinta García Balbuena? ¿La persona que nos dió el aviso?
- Si señor comisario, para servirle.
- Inspector, si no le importa... ¿Ha tocado usted algo?
- No señor, sólo abrí las ventanas para ventilar la casa.
- ¿Y cómo entró? ¿Tiene usted las llaves?
- Si señor inspector. María era una buena amiga. Precisamente ayer pasé
por su casa invitándola a cenar con nosotros... - Jacinta empezó a
llorar.- Tenía que haber insistido y hoy quizás estaría viva, pero me
dejó muy sorprendida porque me dijo que esperaba a su familia...
- El comisario la interrumpió. -¿Su familia? ¿Conoce a alguien a quien
podamos avisar?
- No, no... lo de esta pobre mujer es muy triste, muy triste... su
marido, que trabajaba en una gasolinera murió víctima de un atraco hace
dos años... y ella quedó sola con una hija de siete años muy enferma que

murió el mes pasado...
- Entonces se referiría a otra familia... ¿No se ha presentado nadie?
Por cierto... la niña ¿De qué murió?
- Murió de leucemia... ella se quedó en la ruina por cuidar a esa niña,
precisamente anteayer vino un empleado de la compañía del gas a
cortárselo. No sé si tendrá más familia aunque no lo creo, me lo hubiera

contado.
- Muy bien, puede irse. Dele a mi compañero su dirección y el número de
teléfono si lo tiene, quizá tengamos que llamarla de nuevo, aunque no
creo. El caso parece estar claro... muerte por asfixia debido al
brasero.- Jose, toma los datos a esta señora.


El inspector se acerca a la ventana del patio. Un manto de nieve
blanquísima cubre el patio y la repisa de la ventana. El sol invernal luce
espléndido en un cielo de un azul radiante. Se fija en un bulto de la repisa y
despeja la nieve con cuidado. Era un gorrión que había muerto de frío. Se acordó
de algo que le dijo su abuelo hace mucho tiempo...


-¡Mira abuelo! Un gorrión muerto...
-¡Déjalo! Carlitos... ¿Sabes qué significa?
-No, ¿Qué significa, abuelo?
-Cuando muere en el mundo una persona cuya alma es hermosa,
siempre muere un gorrión cerca...
-Entonces... ¿Este gorrión murió con la abuelita?
-Si, Carlitos...


-----------------------


El inspector Carlos Martínez y el detective José Poveda volvían a la
comisaría sumidos en un profundo silencio.

- ¿Sabes, Carlos? No me quito de la cabeza la cara de esa pobre mujer.
Mira que he visto casos en los diez años que llevo en este jodido trabajo, pero
jamás me imaginé que alguien pudiera morir con tal expresión de felicidad.

- Eso es porque tenía un alma hermosa, Jose.
- Puede que sí... ¿Y eso cómo lo sabes? ¿La conocías acaso?
- No, un gorrión me lo dijo.
- ¿Un gorrión?
- Si, un gorrión... anda conduce y no preguntes.


-FIN-


© Pas 17 de diciembre de 1998

Mar
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