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Vecind(i)ario, segunda etapa | Humanidades | es.humhum.latura
Publica© Sap - Zapatos Tristes
fw
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Localización: Madrid, España
Registro: 25.06.08
Publicado el 28-02-2010 18:31
Para los irreductibles amigos de las basuras, he creado un grupo en Flickr llamado Zapatos Tristes / Sad Shoes donde todo aquél que lo desee puede colocar sus capturas callejeras. Por supuesto, el espíritu que lo anima es el mismo que el de Paraguas Tristes y como ellos, la condición de estos Zapatos es su abandono en la vía pública y por lo tanto, su orfandad de pies, la triste derrota de lo que en un tiempo fue útil y funcional, desde el trágico zapato del accidentado al tierno patuco del bebé. Aquí tienen los primeros catorce:

http://www.flickr.com/groups/1316244@N25/

y de camino, los paragüitas:

http://www.flickr.com/groups/sad_umbrellas/

(Atención a la próxima apertura de nuevas galerías:
-"Manos Tristes"
-"Bragas Tristes"
¡Vayan preparando sus cámaras!)
:-)

© Sap
fw adjunta la siguiente imagen:

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Registro: 25.06.08
Publicado el 28-02-2010 18:32
Blanca Barojiana:
Mi querido amigo: me preocupa usted.

Sí, sí, insisto: me precupa usted.

Llevo eliminados varios borradores de mensajes, y como no estamos en tiempo de romanticismos ni tengo yo más disponible, he decidido lanzarme y decírselo bien a las claras.

Pero, hombre de dios, ¿qué es eso de andar mirando al suelo, en busca de los pobres deshechos materiales, que si paragüas, que si zapatos, y hasta espera ahora ampliar su colección de huerfanitos con otros objetos abandonados?

¡Alce esa mirada a las nubes, que es donde habita la gloria, o por lo menos a los ojos de las mujeres, a la sonrisa de los colegiales, a la estela diminuta de los aviones a reacción! Ay, ay, ay, que ya está aquí la primavera y en cuanto se quiera usted dar cuenta asómará de la mano de la infalible Miss Margot.

¿No se da usted cuenta de que, de seguir así, acabará mal, y muy pronto? ¿Es que no recuerda usted a la pobre Jacinta, de su admirado garbancero, cómo acabó de los nervios, hurgando por las alcantarillas tras los maullidos de los gatos?

Primero nos da penita del zapatito abandonado, luego le sacamos una foto. Se lo contamos a los amigotes y lo ponemos en un blog. Ellos nos miran de soslayo y murmuran. ¿Cuánto cree usted que le falta, alma cándida, para desarrollar el Sindrome de Diógenes en toda su extensión? Zapatitos, paragüitas, braguitas, colillitas, caquitas de perro: todo lo deshechado por la sociedad de consumo lo irá llevando usted a su domicilio, en un carrito robado del Carrefur o del Mercadona, hasta atiborrar pasillos, armarios, altillos, las estancias todas. Y su mujer se resistirá, regañará, no podrá con esa manía y al final huirá a casa de su madre con los niños. ¿Cómo le explicará usted que su cajón de ropa interior esté lleno de sostenes y bragas de las prostitutas, algunos con marcas de ruedas de coches, o mordiscos de ratas?

Hasta la comunidad de propietarios convocará una junta extraordinaria para ponerle a usted en la calle, con esa fe inocente que suele tener la gente en que los ayuntamientos sean en algo operativos.

Se lo suplico, se lo pido de rodillas: repórtese, aún está a tiempo, ¡no tire su vida a la basura o la basura a su vida!

Su amiga que no deja de preocuparse severamente por usted,

BB
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Publicado el 28-02-2010 18:33
Sap:
Señora mea, digo, mía:
No quisiera que mis andanzas callejeras en pos del cachivache abandonado, que mis peripateias fotográficas a la captura del paraguas desvencijado y el zapato roto, la hicieran preocuparse, ya que no ha lugar ninguno de los temores que hacia mi salud mental alberga Ud., por lo que antes de explicarme, le ruego aleje de sí cualquier temor hacia un diogenazo que, desde luego, le adelanto, es un trastorno que no padezco en forma alguna.

Verá, antes al contrario, observo un opuesto proceder, quiero decir que a medida que transcurre el tiempo y se acumulan los años en este cuerpesito hitano, siento un mayor desapego por los bienes terrenales y por lo tanto obtengo especial placer al deshacerme de todo cuanto considero superfluo: el objeto baladí, el chirimbolo molesto, el despreciable bibelot... A propósito, ¿quiere que le remita algunas cajas repletas de libros ilegibles? ¿Y una estufa? ¿qué tal una estufita con el quemador obturado?... Pero ya me responderá luego, que ahora sigo con lo mío.

Sí, señora mea, digo, mía; dos poderosas razones son las que me llevan a cabizbajear en mi diario caminar; la una, el sentirme abrumado por la adversa climatología de estos largos meses; la otra, el adivinar la negrura del futuro que se me presenta a dos palmos de distancia de mis gafas. Y siendo esto así ¿cómo no amenizar la visión del trayecto -asfalto, acerado, charcos, hileras de hormigas, colillas, barro, cáscaras de pipas- con la caza paragüera, con la práctica cinegética sobre el zapato y su posterior dignificación como imperecedera imagen? Dicho de otro modo, si no tengo razones para alzar la cabeza, de procurarle horizonte a la mirada ¿por qué debo esforzarme en encontrarlas con lo bien que me lo paso con mis detritos? Es la misma situación en que se hallaba aquel carretero del viejo Yupanqui (Ud. se acordará, que tampoco es una nínfula) al que le entretenía el aburrido camino el chirriar de las ruedas, a pesar de lo mucho que se empeñaban sus semejantes en que les echara aceite en el ojo, digo, eje.

Con todo, y ya termino señora mea, digo, mía, a pesar de mi ardua persecución, un beneficio obtengo al menos, y es que estoy completamente seguro de que cada vez que Ud. se tope en la calle con un paraguas roto o un zapato triste, tendrá un pensamiento para mí.

Attmte.
s.s.s.q.b.s.m.
Sap.
:-)
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Registro: 25.06.08
Publicado el 28-02-2010 18:34
Blanca Barojiana:
Va por usted, mi pobre amigo, y sepa que sus explicaciones me
convencen bien poco...

Oda al zapato triste

Pobre zapato triste
que en la calle tirado se presenta
al que, cámara en ristre,
inmortaliza afrenta
que le hizo un pie al que ya no le sustenta.

Zapato solitario:
¿qué transeunte infame o qué desgracia
te sacó del armario
de triste democracia,
Zapatero, para truncar tu gracia?

¡Ay qué dolor, zapato!
Yo ya no puedo más que retratarte,
bloguear tu retrato
y ver de rescatarte
cadáver de zapato, para el arte.

:-)

BB
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Publicado el 28-02-2010 18:36
Sap:
Para los irreductibles amigos de las basuras

jorfasán:
Carezco de cualquier filia por la basura pero adoro los naufragios. No tanto su ejecución -que nunca he vivido, ni soñado- sino encontrarme sus restos, una simple pieza de un puzzle a la deriva. Desde niño he encontrado más aventura levantando con un palo de explorador un viejo zapato varado en la bajamar que moviendo bajo las rocas en busca de esas tarántulas de mar que son las nécoras, las askarras, los karramarros. Mi hermano y yo recogíamos cualquier resto e imaginábamos que una tormenta había dado cuenta de su dueño, que una ola brutal había tumbado a su poseedor y otra más voraz le había arrebatado al menos ese zapato. Durante unas horas era la mejor bandera de un grupo de carroñeros salitrosos y corríamos entre las rocas, y buscábamos su par o, mejor aún, otro distinto que no hiciera juego, otra pista disparatada que juntar y aumentar la leyenda que seguía a toda pesquisa. Los mayores, en su ensimismamiento formal no dudaban en calificarlo todo ello de basura pero qué iba a saber esta gente que sólo sabían pasear por la orilla malediciendo a los conocidos que se cruzaban mediante comparaciones con otros, infundios engordados y sonrisas que les explotaban en el paladar.

Aunque hay que reconocer que la basura abundaba y en todos los formatos que el indeleble, vulgar y ubicuo plástico conformaba, nosotros encontrábamos la singularidad de las ropas, tablas y cajones, los utensilios chocantes de madera, incluso algunas ramas adquirían en su singladura hasta nuestras manos ciertas formas sugerentes. No siempre era generosa la mar. Podían pasar varias semanas hasta que una violenta marea viva desenterraba de su memoria caprichosa un puñado de objetos y no nos daban las manos para sostenerlos, descarrilándose nuestra imaginación al recoger tanta disparidad. Solíamos buscar la complicidad del abuelo siempre presto a encender nuestra imaginación con algunos de sus lugares comunes como Sandokan, aunque nos pillase tan lejos, o aquellos que durantes las tormentas hacían naufragar barcos en los dientes de sierra de los arrecifes.

También recogíamos algunas piedras singulares pero eso es otra historia.

--
jorfasan
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