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Vecind(i)ario, segunda etapa | Narrativa | el cuaderno
Publica© azx - LOVETALE 2012. CULO DE MANDRIL
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Localización: Madrid, España
Registro: 25.06.08
Publicado el 12-02-2012 18:52
CULO DE MANDRIL

Capítulo III
(Día de los enamorados)

- Don Luis, está aquí el señor Pedro.
- Que pase

Mientras ponía un poco de orden en la mesa se abrió la puerta y entró en el despacho un orondo cuarentón que se sentó acomodándose en posición bastante distendida.

- ¡Qué pasa Pedro!
- Pues pasa que hoy es catorce de febrero. Ya tenía los niños en casa de la suegra y reservada mesa en el restaurante.
- Pero nosotros trabajamos cuando hay trabajo
- Y no nos divorciamos si encontramos una mujer de paciencia y hueso.
- Así son las cosas. En mi caso me vino bien haber retrasado la fiesta al sábado. Un fin de semana de intimidad en una casa rural, con su paseo a caballo por algún bosque cercano. Bueno, si no fuera por esos momentos.

Se hizo el silencio hasta que Luis encontró la carpeta y el archivo que estaba buscando. La informática mal organizada tiene esas cosas.

- Se había pospuesto este paso porque Samanta está bastante agobiada con tanto trabajo y tanta prueba, sin embargo en el último momento ha llamado a Rodrigo y le ha dicho que se cogía el día libre y lo pasaba con él.
- Entonces, todo es cuestión de horas.
- Sí. Mañana volverá a ser un día normal. Vamos al sofá.

Antes de sentarse acercaron el mueble bar, provisto de las correspondientes ruedas, el mando a distancia del televisor y el del reproductor multimedia.

- Elige: Una clásica. Algún documental. Un programa en directo.
- Podríamos empezar por el zapping y si no hay nada interesante pasamos a lo enlatado.

Así se presentaba este anochecer dentro del despacho de un edificio céntrico de esta ciudad habitada por otras muchas personas que se movían buscando su destino. La relación y la influencia en unos kilómetros cuadrados rodeados por el silencio y la soledad del campo.

La avenida principal terminaba en las afueras, a los pies de una colina convertida en parque. Entre los dos lugares una vieja nave industrial reformada y rodeada de un gran aparcamiento con la entrada bajo un arco que sujeta un gran rótulo: REPTILARIO.

- Lo siento señorita, ya no puede pasar. En cuanto salga el grupo de visitantes que han entrado a las siete cerramos.
- Gracias pero no quería entrar, tan solo voy a esperar aquí que hace menos frío.
- ¿Viene a recoger algún niño?
- No, espero a Rodri. Soy su novia.
- ¡Ah! Pues siéntate que no tardará mucho.

Sam dejaba pasar el tiempo contemplando las imágenes de los animales grabadas en las paredes. Ella, contraria al encarcelamiento animal; defensora de los safaris fotográficos para satisfacer la curiosidad de quienes gustaban acercarse a los bichos salvajes, dentro de una cárcel. El murmullo y las risas anunciaron la llegada del último grupo que ese día había recorrido el circuito acompañados por el guía. Él la vio, y le dedicó una sonrisa, pero esperó a que salieran todos para dirigirse a ella.

- Cómo está mi peluche de terciopelo.
- Ya sabes que no me gusta que me digas tonterías cuando no estamos solos.
- Tranquila, él es Diego y nos pasamos los días juntos. Te presento a Sam, mi novia.
- Ya me lo ha dicho al llegar.

Después de charlar un instante Diego empezó a cerrar con las verjas metálicas y la pareja se dirigió al interior del edificio.

- Suerte que este año el catorce cae en martes, y he podido pedir mañana el día libre.
- ¿Por qué no abrís todos los días?
- Pues porque los animales necesitan intimidad. Tanto ruido y tanto intruso les produce estrés. Los lunes, miércoles y jueves descansan, el veterinario les trata, limpiamos. Las plantas, la vegetación también requiere cuidados. Vamos y te enseño un par de terrarios.
- No. A mí este lugar no me gusta. Coge tus cosas y vámonos.
- Ya lo sé, pero hoy es catorce de febrero, día de los enamorados.

Un ruido mezclado de su mismo eco llegó por el largo pasillo hasta donde los dos jóvenes enfrentados por sus miradas y atrapados por los dedos entrelazados de sus manos comenzaban a sufrir la ley física del aislamiento.

- ¿Y ese golpe?
- Es Diego que ha cerrado y se ha ido. Estamos solos. Tú y yo. Solos.

Cuando los cerebros mudan el programa "alerta" por el "ternura", la escala de grises se convierte en colores. Cuando los labios rozan otros labios, subir el siguiente escalón nunca es suficiente. Cuando la ropa empuja celosa tratando de separar los polos opuestos de dos imanes, solo consigue retrasar lo inevitable. Cuando la voz se convierte en susurro, se acerca el tiempo del silencio.

- Rodri. seguimos en casa, vamos.
- En casa.
- Sí.
- En la cama. Tú debajo y yo arriba. Tú y yo. Siempre tú y yo. Y siempre igual ¿no? No. Cierra los ojos. Lo diferente es lo eterno. La monotonía es el pasado. Hoy es diferente. Hoy es un día de los de futuro. El día de los enamorados de dos mil doce ¿Me quieres?
- Sí.
- Y me preguntaste en Navidad ¿qué hacéis allí?
- Sí.
- Hoy vamos a fundir las dos cosas hoy vas a sentir lo que nunca has sentido.

En la penumbra del corredor de paredes frías los dos cuerpos abrazados empezaban a sentir calor, sensación que en escasos minutos se trasformó en frío al desprenderse de los estorbos que cubrían su piel.

- Tengo frío
- Ven

Cogiéndola de la mano, tras abrir la puerta que había a su lado, pasaron al interior de un terrario de forma circular en cuyo centro, separado por un cristal, se recreaba un paisaje pantanoso con espesa vegetación.

- ¿Mejor?
- Sí
- Aquí estamos a veinticinco grados.

Rodrí la abrazó dando la espalda al centro y mientras sus manos la acariciaban y besaba su cuerpo le susurraba pausadamente, dejando que aumentara la velocidad de la respiración y siguiera la lenta narración.

- ¿Ves la serpiente que hay junto a la charca?
- Sí.
- Es una Anaconda. En la sala contigua tenemos una pitón reticulada de diez metros. Esta mide más de nueve. Son nuestros cubos de la basura. Comen cada quince días, cada mes, cada dos meses, depende del tamaño de la presa.

Sam sintió un repentino escalofrío por su espalda al ver como el animal había empezado a moverse hacia ellos y se apoyaba levantando la cabeza sobre el cristal hasta quedar delante haciendo esfuerzos por encontrar una salida que permitiera alcanzarles. Igual que notaba un placer que nunca había experimentado en los años que llevaba manteniendo relaciones sexuales. Esto era otra cosa.

- Uno de los asuntos que más disgustos nos crea es que encuentren a alguien y empiecen a hacerse preguntas: quién es, qué le ha pasado. Así ocurrió durante muchos años, hasta que alguien sugirió que lo ideal sería la transformación. Desde entonces citamos aquí a quien nos molesta, salimos para atender a alguien que nos llama, cerramos la puerta y esperamos. Al tardar en volver el invitado intenta salir y al tocar la puerta metálica recibe una descarga eléctrica que le deja inconsciente, solo inconsciente, tiene que recuperarse pues las serpientes no comen cadáveres, solo persiguen lo vivo. Luego entramos y lo desnudamos, subimos una lámina del cristal y en pocas horas la serpiente deja de estar hambrienta. En dos meses, la molestia se ha convertido en excremento para abonar el césped. Mientras, este terrario permanece cerrado al público. Durante un segundo, Sam quedó paralizada, sin placer, sin respiración, parecía que todo había terminado y solo restaba vestirse y marcharse; estaba de pie como en la parada del autobús, pero sin apenas darse cuenta se vio sobre uno de los bancos de madera con los brazos rodeando el cuello de Rodri, volviendo a sentir un extraordinario placer, un placer ausente de lo que ocurría, algo en lo que ella no participaba. Sus ojos cegados por los fluorescentes de la bóveda; su mente buscando algo que la convirtiera en merecedora de quedarse allí para siempre. Cuando le preguntó aquella noche no obtuvo respuesta y sin embargo ahora se lo había contado todo. Sí, se lo había contado todo, ella no había sido engañada con una llamada de teléfono nada más entrar, podía estar tranquila. Y en ese instante de volver a relajarse desapareció su silencio, roto por la fuerza del placer que estalló de tal forma, tan intensamente, que estuvo a punto de provocarle un desmayo.

- Sam . te quiero.

Por los lados de su cara dos fuentes derramaban lágrimas de alegría que intentó ocultar girando la cabeza para que su novio no la viera. Nunca había sido como hoy, ni con él ni con ningún otro. Esta vez vivió otra vida dentro de un momento de su vida. Tantas veces como había dudado si él era el hombre con quien compartir unos hijos.

*******


- No insistas que ya no sé qué hacer con mi barriga. Debería andar más pero no me gusta y debería comer menos pero me encanta. Solo me frena el miedo a pasar la barrera de los cien, y si la paso, luego a saber.
- Como quieras Pedro. Vamos a tomar un café.
- Sabes Luis, no hay nada mejor para la digestión que una película romántica.
- Pues elije: Ghost, El Fantasma de la Ópera, La Hija de Ryan.
- Ghost es muy empalagosa. La Hija de Ryan muy dramática. El Fantasma de la Ópera que es un musical, esa está bien.
- Un momento, a ver quién llama. Es Rodrigo . dime pardillo.
- Jefe, ya está.
- Algún problema.
- Ninguno.
- ¿Dónde estás?
- En un bar. Necesitaba tomar algo. Creo que me falta una ayuda extra para poder volver a casa.
- No olvides que el alcohol es incompatible con el silencio. Bueno, mañana por la mañana compruebas que todo está en orden.
- ¿Yo?
- Sí, tú.
- Jefe ¡yo!
- Sí. Y luego me llamas y me cuentas. Hasta mañana.

El soporte retráctil del DVD introdujo el disco y empezó la película.

En otra calle, dentro de un bar, una copa daba la fuerza necesaria para no hacer nada que sin embargo, un poco antes, no hubo que buscar para poder cerrar una puerta y salir corriendo intentando que no quedase imagen o sonido alguno que le pudieran recordar un momento de su vida nunca imaginado.

Un poco más lejos una mujer amiga usaba todo lo humanamente posible para consolar a la joven que en tan breve tiempo dio por terminada una vida y ahora debía enfrentarse a comenzar otra.

Aquí, los guionistas de la vida seguían viviendo la suya, prácticamente inalterada a no ser por haber tenido que retrasar unas actividades familiares. Las circunstancias eran manejadas de la misma forma que un adolescente lo haría con un juego de ordenador. Sin embargo en la escena la representación transcurría protagonizada por personas.

- Qué duro eres Luis.
- Aquí trabajamos con hombres y mujeres, no con niños y niñas.
- ¿Qué vais a usar de sustituto?
- Un mastín leones de sesenta kilos. Le dejan el cacharro del agua lleno de licor de plátano para que coja una cogorza de campeonato y no lastime a la serpiente. Después lo introducen en el terrario.
- Y a él ¿cómo lo habéis convencido?
- Entre la historia de que ella trabajaba a dos bandas y unas filmaciones de dos cumpleaños que daban a entender lo que no era, lo conseguimos. Eso de los cuernos sienta muy mal, pero muy mal.
- Otra vez el teléfono. Es Diego. A ver Diego, cómo va todo.
- La hemos dejado en casa de Elena que va a estar pendiente de ella. La pobre no está para quedarse sola. Cuando hemos entrado estaba a punto de darle algo, gritando, llorando, daba pena.
- Asegúrate de que mañana cuando llegue el pardillo la serpiente haya comido.
- Descuide, a seguido los pasos correctos y la dejó donde está la que lleva un mes sin alimentarla para estos casos.
- Bien, hasta mañana.

Dejó el teléfono en la mesa y se levantó.

- ¿Nos vamos?
- No. El día ya está estropeado, vamos a verla hasta el final.

Después de terminarse el café buscaron la posición ideal en el sofá y continuaron viendo la película mientras saboreaban unas copas de ron.

- Te das cuenta . todo lo que gira en torno al amor suele moverse por los extremos. De dar la vida por . a matar por.

Luís no tardó en intervenir, tenía muy claro el significado de esa palabra.

- Si hoy fuera el día del amor la celebración se viviría totalmente diferente. El amor al que tú te refieres es el que surge tras obtener una recompensa o pensando que se va a conseguir. El otro amor, el bueno, se da a cambio de nada. Por eso se llama día de los enamorados y no día del amor. Como diversión, hoy puede pasar por un fin de semana cualquiera, sin embargo cuando te das cuenta de lo que realmente tiene importancia ves el amor en el momento difícil, cuando hay que sacrificarse. Si la otra parte de esa mitad que comparte una vida tiene la oportunidad de cambiar a mejor pero no lo hace y se queda, estás de suerte. El primer día con tiempo después de la elección, a celebrarlo. No importa lo que diga ese día el calendario.

- ¿Crees que volverán a continuar la relación?
- Depende. Si se querían, si había amor, si no era una relación juvenil buscada para pasarlo bien, sí. Si es así, el próximo año lo celebrarán de alguna manera muy diferente, clásica y sin posibilidad para albergar dudas.

Las voces que iniciaban la interpretación de "All I Ask of You" les impusieron una pausa en la conversación que duró hasta el final de la velada.

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