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Vecind(i)ario, segunda etapa | Narrativa | el cuaderno
Publica© gsmiga - Tres primos de cuidado
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Localización: Madrid, España
Registro: 25.06.08
Publicado el 19-05-2010 21:42
Eran de muy buenas familias. Fueron educados con exquisitez; o sea que les enseñaron a comer el pescado con pala y a no sorberse los mocos en público. Era necesario que diesen buena imagen, porque su destino era regir el mundo. A tal función los destinó una abuela ilustrada y podero sísima que había concebido un proyecto ambicioso.

La señora tenía abundantes conocimientos de Historia, había leído con aprovechamiento a los clásicos, y concebido algo así como una paz eterna en Europa, que en la época equivalía a decir el ancho mundo. Pero también se había fijado en el fracaso napoleónico, que intentó unir el Continente a base de situar en los Tronos de los diferentes países a sus familiares directos. Claro que, en opinión de la dama, el Gran Cor so no dejaba de ser un advenedizo, carente del lustre que presta a las realezas el transcurso silente y pesado de los siglos.

Concibió un plan que tenía dos objetivos: cerrar el paso al republica nismo que se cernía amenazador en el horizonte, y lograr la paz perpé tua. La "Pax Británnica"; y sería ella, Victoria, reina de Inglaterra y Escocia y emperatriz de la India, quien lo lograría.

De modo que se dedicó a ejercer de "casamentera", organizando reales en laces entre sus hijos y nietos con otras no menos antiguas dinastías eu ropeas. Trataba así de crear una sutil red de intereses comunes, adoba dos con la trabazón familiar, que harían posible la concordia permanen te. De los "frutos" de tal actividad, sabemos algo en España a cuenta del matrimonio de una de sus nietas, VICTORIA EUGENIA-ENA-con nuestro infausto monarca ALFONSO, el del ordinal XIII.

La intención era buena. Incluso benéfica. Pero salió mal, porque tres de sus nietos salieron fuera de la "tabla" concebida por tan emprende dora dama. Fue un fracaso, porque entre los tres organizaron una espan tosa carnicería, como no se había conocido otra igual a lo largo de los siglos. Es que los primitos se las traían. Hélos aquí.

Guillermo II de Alemania, heredero del II Reich constituido por Bis marck, era de muy cortos alcances, y además testarudo y presuntuoso. Así no se podía llegar muy lejos con él. Todo su imaginario lo consti tuía el Ejército prusiano. Arrogante, con aires de grandeza y fervien temente "anglófobo", para remate. La autora Miranda Carter, en su obra "Los Tres Emperadores", llega a sospechar que fuese deficiente men tal.

El caso es que estaba decidido a reventar la Entente Cordiale, firmada en 1905 entre Francia e Inglaterra, en lo que puso toda su capacidad de buen imbécil-que era mucha-y ante la cual nadie de sus ministros y ase sores se atrevió a contarle la verdad. Lo demuestra la actuación del pro pio hermano de Guillermo, enviado ante Jorge V-el hijito de Victoria-a inquirir con quien se posicionaría Gran Bretaña si Austria y Alemania declarasen la guerra a Francia y Rusia. El monarca inglés respondió sin vacilar que al lado de Francia. Pero el hermanito de Guillermo le dijo exactamente que su primito inglés se mantendría neutral, mintiendo como un bellaco e induciendo a trágico error al Kaiser. Está claro que el her manito de Guillermo, tampoco era un Sócrates, sino más bien estúpido.

Nicolás II, último Zar de Rusia, tenía al menos consciencia de su inca pacidad, lo que ya es un tanto a su favor, porque confesó a un amigo ín timo que no se consideraba "capacitado" para gobernar. Y en conclusión, se decidió por la tiranía, benévola según su particular criterio, pero tiranía al fín y a la postre.

Es cierto que la prematura muerte de su padre lo hizo subir al Trono an tes de lo pensado, y por tanto, como no tenía otro ejemplo a mano, deci dió seguir el rumbo autocrático de su progenitor. Fallo evidente, porque para mandar a fondo se precisa una especialísima personalidad, de la que carecía Nicolasito. Porque no le agradaba tomar decisiones ni asumir su responsabilidad; de modo que consultaba con todos aquellos que juzgaba, sin ningún fundamento, mejor preparados que él. Y tal actuación le hizo ser manipulado por sus tíos y, posteriormente, por su esposa, Alejandra, muy dispuesta, que también llevó la hemofilia a la familia real rusa. Desgracia sobre desastre, su actitud ocasionó la opresión del pueblo y al final desembocó, tras los desastres bélicos, en su abdicación y la revolución de 1917.

Jorge V había llegado al sitial regio después de una rigurosa dieta de abstinencia real, producida por su desinterés en asuntos del Trono, al revés que su progenitor, Eduardo VII, que hubo de esperar lo suyo a que muriese su augusta mamá. Y estaba harto de aguardar. Algo parecido se va a repetir con la actual Isabel y su hijo Carlos, el marido de Cami lla, que también tiene lo suyo a la espalda, el pobre. Y lo que le que da aún.

Con todo, Jorge fue el más afortunado de los tres primos, porque llegó al final de la guerra con la corona calzada, y murió como un caballero, entre las condolencias de su pueblo, lo que no les ocurrió a los otros dos. Tuvo un reinado largo e intenso. Y su rígida actitud le hizo pa sar como el rey más conservador, hasta el punto de que se comentó que con él, el país había continuado los encorsetados hábitos sociales vic torianos. Al revés que su padre, odiaba las relaciones internacionales y le molestaba viajar al extranjero, y quienes le conocían por trato habitual opinaban que era completamente incapaz de distinguir lo bala dí de lo importante. Su incapacidad para leer y escribir correctamente hace pensar a los autores actuales que era disléxico, enfermedad des conocida en la época.

Miranda Carter, que tuvo acceso a su diario, se sorprende al no advertir en él ningún signo de vida interior, lo que indudablemente hace pensar que su intelecto tenía la misma capacidad discursiva que un despertador.

Los tres primos tuvieron una educación similar. Rodeados de enfermeras e institutrices británicas, su primera lengua fue el inglés, y sus ma más los llamaban por su nombre británico. O sea, William, Nicholas y George. A pesar de su rígida educación británica, no coincidieron jun tos más que en tres reuniones familiares: la primera en 1889, y la segun da en 1913, cuando los tres ya estaban al frente de sus respectivos países. La última reunión se celebró con motivo del sempiterno foco de tensión en los Balcanes, que al año siguiente abriría la caja de Pan dora, para desgracia de Europa. También se habían reunido en la boda de la hija de Guillermo en Berlín. Allí se observó que George y Nicholas congeniaban, mientras William adoptaba un aire de dignidad ofendida que tiraba para atrás. Ya desde la primera reunión, se vió que ruso y bri tánico hacía buenas migas, pero con el teutón era imposible. Por tanto, en la boda de marras, ambos trataban de deshacerse de la presencia del inoportuno, pero Guillermo los interrumpía constantemente con ademanes autoritarios y comentarios molestos y estúpidos, según testigos presen ciales.

Cuando estallaron las hostilidades, las tres familias imperiales no tu vieron más remedio que posicionarse. Lo que supuso la división de las fa milias. Inglaterra y Rusia le hicieron frente a Alemania y Austria, y de nada sirvió el común orígen porque los odios y las traiciones proli feraron. Incluso las cosas llegaron tan lejos como que George le negó asilo político al primo Nicholas, que acabó ejecutado junto con once miembros de su familia. Pero la cosa no terminó ahí, porque Jorge V de cidió cambiar sus apellidos familiares, eliminando los de Sajonia-Co burgo-Gotha, por el de Windsor, que es el actual. Todo ello con objeto de evitar la mínima relación con la caída dinastía alemana. Así acabó el grandioso proyecto victoriano, digno de mejor suerte que hubiese evitado tan nefasto y cruel derramamiento de sangre. Pero, ya lo expresa certeramente el adagio popular que reza..."El Infierno está empedrado de buenas intenciones". Lástima.

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