Portada · Noticias · Faq · Contacto · Colabora 26 Enero 2022 19:49
Navegación
las Ediciones
VSnail beta 1.0
Iniciar Sesión
Nombre de Usuario

Contraseña



¿Aún no eres Miembro?
Pulsa aquí para registrarte.

¿Has Olvidado tu Contraseña?
Pulsa aquí para solicitar una nueva contraseña.
Pergaminos
Sindicación
Foros Noticias
Textos Enlaces

Comunidad
Vecind(i)ario, segunda etapa | Narrativa | el cuaderno
Publica© Pul - En la proximidad del tiempo aquel
fw
Super Administrador

Avatar Usuario

Mensajes: 675
Localización: Madrid, España
Registro: 25.06.08
Publicado el 11-11-2009 23:00
EN LA PROXIMIDAD DEL TIEMPO AQUEL

Anteriormente los fósforos de seguridad no habían hecho acto de presencia. A veces se encendían las cerillas (aquellas de cabeza blanca de la fosforera española en cajitas con trajes regionales o escudos de provincias) pellízcándolas con la uña. El tiempo pasa y se va guardando a su antojo en baúles nublados, de alguna forma inútil, generalmente inútil. Queda incrustado en la memoria como un resto de pasado. Como un resto de fósforo entre la uña y la carne.

Miguel era feliz a su manera, a su quince años la vida estaba en su sitio. Fumaba cigarrillos Jean porque era la marca de su padre y había aprendido el vicio cogiéndole cigarros a escondidas. De todas formas Miguel estaba contento con la marca, le gustaban los cuadritos ajedrezados de la cajetilla. Le recordaban las carreras de coches por la bandera que proclamaba al campeón.

Desde los catorce trabajaba en una ferretería y el sueldecito de aprendiz le proporcionaba un nivel económico boyante en comparación con sus amigos estudiantes. Rumboso, invitaba muchas veces en caso de compartir con él una charla con cerveza en alguna de aquellas tabernas de esquina que adornaban las calles en los años finales del franquismo.

Miguel solía acompañar sus charlas entre el humo de los cigarrillos. Su afición al tabaco le había hecho desarrollar una curiosa forma de prender los mistos. Los sujetaba entre los dedos índice y medio y utilizaba el pulgar para pellizcar la cabeza y encenderlos. Bastante elegante y efectivo en caso de ventisca porque la mano podía cerrarse en derredor de la llama y protegerla. No obstante el aprendizaje de la técnica ocasionaba quemaduras frecuentes. Una especialmente dolorosa era la causada por la incrustación de un trocito de fósforo encendido entre la uña y la carne del pulgar.

La pasión de Miguel eran las cuevas. Desde varios años antes practicaba la espeleología y dedicaba a ello casi todo su tiempo. Poco a poco había ido aprendiendo el oficio y pese a su corta edad era un experto. Su propio aspecto físico le otorgaba credibilidad de veterano, con su barba ya cerrada y fornidas espaldas. No parecía ningún niño en aquellas fotografías dentro de la tierra que le mostraban orgulloso a la luz del carburo. Lejos ya del primer casco de espeleólogo construído por él mismo a partir de uno de albañil.

Sus numerosas exploraciones de los fenómenos kársticos le habían proporcionado episodios emocionantes y múltiples peligros. Sus ojos brillaban como faros de luz verde cuando se adentraba en las explicaciones y su pasión (como suele suceder con las pasiones) se transmitía a borbotones por aquellos relatos entre simas, sifones y surgencias. Era difícil sujetarse al natural respeto por las profundidades y no sentir el deseo de acompañarlo en alguna de sus incursiones.

Como una cerilla Miguel se murió enseguida. Murió antes de los dieciséis junto a dos compañeros en una cueva traidora. No fue fácil sacar su cuerpo. Lo enterraron el día de navidad, mientras su madre miraba incrédula como entraba su caja en aquel nicho frío y exclamaba luego, sorprendida ante la multitud de jóvenes presentes, que no sabía que su hijo tuviera tantos amigos. El duro silencio quebrado por el llanto.

Allí quedó Miguel, que no conoció el amor ni tantas otras cosas, pero feliz a su manera. Y el tiempo fue cumpliendo su tarea de olvido y reposo. Inevitablemente ajeno y próximo. En ocasiones incrustado. Como el resto de un fósforo encendido.


Pul
Diciembre 2001
http://www.vecindiario.es
Saltar al Foro: