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Vecind(i)ario, segunda etapa | Narrativa | el cuaderno
Publica© Rafael Muñoz - VAYA MIERDA ES LA VIDA
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Mensajes: 127
Localización: Hispalis, España
Registro: 21.07.08
Publicado el 20-03-2009 09:03
VAYA MIERDA ES LA VIDA




Cuando era un niño me apetecía mucho crecer, ser mayor y vivir mi vida dependiendo de mi mismo y no de mis padres. Tener mi propia casa era un sueño, al igual que tener mis propios muebles... mi propio espacio.... en una palabra: "INDEPENDENCIA".

Un día, al fin, la vida misma decidió que yo era ya mayor y entonces me casé. Fue un modo de independizarme. Todo me parecía divertido: ganar un sueldo que me fuese suficiente, tener mi propia casa, decorarla y afrontar la vida de esa manera sin depender de nadie, sobre todo en cuanto a decisiones. Pero... ¡ah! pronto me di cuenta de que tener responsabilidades es lo peor de la vida.

Ahora soy mayor y tengo de todo , es decir, todo lo que me ha gustado tener, especialmente aparatos que hacen esto, aquello y lo de más allá. Y un coche estupendo, porque eso sí, siempre hay que tener un coche estupendo por encima de todo, un coche que demuestre que soy bueno en tener cosas y en ganar dinero para pagarlas, aunque ahora apenas lo use. Pero lo que más me harta es recibir en casa, a diario, facturas y más facturas de todo, de la luz, del gas, de... Estoy hasta los mismísimos. Y no por pagar las facturas, pues me sobra el dinero y ni siquiera sé en qué gastarlo. Además, todo lo tengo domiciliado, pero lo que me hastía es tener que archivar esas facturas que llegan a diario a mi casa. Hace unos años decidí no archivar nada, porque archivar tanto papel como el que recibo en el correo... ¡Uf! qué asco de vida. El resultado es que no archivo nada y tengo mi despacho lleno hasta los topes de cartas y más cartas que contienen recibos. Los montones de cartas han llegado a ser tan grandes que las he tirado al suelo porque me molestaba tenerlos en la mesa, junto al ordenador, y he prohibido a mi mujer que entre en el despacho, ni siquiera para limpiarlo. Creo que tengo derecho a alguna intimidad. Cuando entro en mi despacho piso esas cartas porque el suelo está repleto, y si algún miedo me da que esté todo así es por si un día se prendiese fuego, pero luego, si lo pienso, me doy cuenta de que, si ardiese mi casa, daría igual que esas facturas estuviesen archivadas o no, pues arderían lo mismo estando en el suelo como estando en archivadores. Mi sueño, ahora, es pensar en poder vivir el resto de mis días en una caverna sin mujer, sin luz eléctrica, sin agua y sin obligación alguna de tener que archivar (aunque lo de no tener agua corriente me fastidiaría bastante).

Mi conclusión es la siguiente: ¡esta vida es una mierda total desde principio a fin!




© Rafael Muñoz.
es.humanidades.literatura
18/03/2009
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